domingo, 27 de mayo de 2012

Informe de Helena Maleno sobre la deportación en Melilla de 23 inmigrantes el día 25 de madrugada:


Si hay algo característico de esta ciudad es precisamente la aceptación por todas las partes de unas reglas que regulan el paso de personas por la frontera y su estancia en Melilla. Dichas reglas solo tienen un lejano parentesco con la "legislación española vigente" constituyendo muchas veces una "interpretación retorcida de la misma" y otras "abiertamente contrarias a la Ley"

Cada cierto tiempo, por motivos: unas veces políticos, económicos o de relaciones internacionales,  las reglas cambian y entonces se produce una espiral de violencia sin control que solo cesa meses después tras la intervención de agentes externos a la ciudad y la implantación de una nueva regulación de hecho.

Los sucesos ocurridos en el año 2005 en los que decenas de personas fueron fusiladas, cientos murieron en el desierto y bastantes más resultaron heridas, fueron consecuencia de este ciclo infernal.

Desde hace meses venimos observando en Melilla inquietantes hechos que parecen indicar que estamos en el inicio de un nuevo ciclo:

  • Cada vez son más frecuentes los traslados de inmigrantes detenidos en aguas españolas al puerto marroquí.
  • El día 25 de madrugada 23 inmigrantes que habían accedido a Melilla por mar fueron deportados a Marruecos.
  • La prensa local guarda silencio y solo transmite los escuetos comunicados oficiales emitidos por la representación local del Gobierno NaziOnal (fuerte incremento de la censura).


Como consecuencia convocamos a organizaciones y entidades que defienden Derechos Humanos a estar pendientes de la evolución de la situación en Melilla durante las próximas semanas y meses.


 Solicitantes de asilo expulsados de Melilla
 Expulsado de Melilla
"Puerta de servicio" de la valla
Puerta de salida a Marruecos
(Al fondo campamento marroquí)

Informe de Helena Maleno sobre la deportación en Melilla de 23 inmigrantes el día 25 de madrugada:


Sucedió la madrugada del veinticinco. Dicen que llegaron alrededor de las tres de la mañana a la costa de Melilla. El primer contacto fue con una mujer y dos hombres, que posteriormente identificaron como guardias civiles. Algunos estaban sorprendidos porque no sabían que en España una mujer pudiese formar parte de las fuerzas de seguridad.
Los agentes les pidieron calma y ellos se tranquilizaron. Les dieron un poco de agua para beber. Pidieron asilo, aunque según un pastor congoleño  “sabemos por otros compañeros que a la guardia civil les da igual el tema del asilo”.
La mujer togolesa no se encontraba bien, decían que era la fatiga del bosque, del trayecto y su embarazo de casi siete meses. De las cuatro embarazadas era la que más sufrió durante la devolución. Su primer hijo, de seis años, no la soltaba de la mano. “Necesitaba asistencia médica, tenía algunas pérdidas”, declara una compañera camerunesa.
Este hecho, pasado por alto por las autoridades españolas, no escapó a la gendarmería marroquí que  la envío de forma inmediata al hospital de Nador.
Son veintitrés inmigrantes, entre ellos trece mujeres y cuatro menores, devueltos sin garantías por la Guardia Civil de Melilla a Marruecos. Los niños, de corta edad, manifiestan pánico ante las personas uniformadas. “Cuando vemos un militar corremos, los de anoche también daban miedo”, dice un niño de ocho años.
Así, adultos y menores, fueron conducidos por la Guardia Civil hasta la valla que separa Melilla de Marruecos. Los gendarmes marroquíes no aceptaron al grupo, aunque según los inmigrantes, los agentes españoles estuvieron durante un buen rato negociando con ellos.
Después de esto, dieron vueltas y más vueltas. Finalmente, los inmigrantes fueron introducidos en una embarcación española y entregados a los marroquíes por la zona de costa. Esta vez sí que los gendarmes, tras otro tiempo de negociaciones, aceptaron la devolución.
Eran las siete y algo de la mañana. Los veintitrés acabaron detenidos en la comisaría de Nador, aunque al día siguiente las autoridades marroquíes liberaron a las mujeres y los menores.
Preguntan las víctimas de la devolución si lo que a ellos les ha sucedido son prácticas de las leyes españolas. Complicado explicar la realidad de unas fronteras donde los acuerdos bilaterales, las decisiones políticas, están por encima de los Convenios Internacionales y las propias leyes de los países.


sábado, 5 de mayo de 2012

Nuevo incendio en el poblado de chabolas.

En la madrugada del sábado se ha producido un nuevo incendio en el poblado de chabolas del CETI. Afortunadamente a esta hora parece que nadie ha sufrido daños. Es urgente cambiar el reglamento interno del CETI, y acabar con su saturación secular, para que sus residentes puedan vivir dignamente en él y que no se vean impulsados al chabolismo y los peligros asociados al mismo.La responsabilidad de lo que hasta ahora ha ocurrido y de lo que pueda ocurrir en el futuro no es de los inmigrantes ¡Es de la política carcelaria que tienen que soportar!La cuestión no se solucionará con los discursos denigrantes que oiremos los próximos días. Ni con medidas violentas, legales o no, para expulsarlos de las chabolas. Simplemente hay que facilitarles una estancia digna.





El primer incendio ocurrió sobre la media noche. A las 05:00 se produjo otro incendio en el que una persona resultó con graves heridas y ha tenido que ser trasladado a Madrid.

Más información aquí: http://www.infomelilla.com/noticias/index.php?accion=1&id=32601

jueves, 12 de abril de 2012

“Por ser albino querían beber mi sangre. Ahora no me dejan salir de Melilla”

La tarjeta de asilo de Emanuel en Melilla es de color ROJO.
La tarjeta de asilo en España es de color AMARILLO.
¡Otro conflicto de color que le trae graves consecuencias a Emanuel!


Emanuel Mukasa tiene 20 años aunque aparente casi 40. Extiende su mano para saludar y con la gorra y el sol de mediodía en lo más alto, su albinismo pasa desapercibido aunque sorprenda encontrar alguien tan blanco en la treintena de chabolas donde los habitantes del Centro de Extranjeros de Estancia Temporal de Melilla (CETI) buscan algo parecido a la sensación de hogar. Muchos llevan meses e incluso años en ese recinto cuyos límites establece no ya sus paredes, sino la triple valla de Melilla que encierra esta ciudad.....

......En el caso de Emanuel el desamparo de llevar un año y siete meses esperando una respuesta hay que sumarlo al limbo que supone que la entrada a suelo europeo sea pasando por Ceuta o Melilla, a donde llegó desde Marruecos a nado. A los solicitantes de asilo no se les permite trasladarse a España (desde marzo de 2010, como contamos en Periodismo Humano), pese a que tenga el carnet que acredite esta condición. “Es una forma de disuadir, mucha gente esta renunciando a pedir asilo por esto. Se supone que las personas que están legalmente en España (como Emanuel) tienen libertad de movimiento. ACNUR, el Defensor del Pueblo y algunas sentencias ya han denunciado que no se puede retener a la gente en Melilla y Ceuta. Pero sus delegaciones de gobierno, con la anuencia de este y del anterior gobierno, lo están haciendo aunque tienen la obligación de permitirles moverse.


Ver artículo completo en Periodismo Humano:


Puedes ver y escuchar a Emanuel aquí:



Puedes ACTUAR aquí:





¡Firma la petición!


Solicitantes de asilo presos en Melilla:


Nour y Kemel salieron de Melilla la noche siguiente subiendo en los bajos de un camión que embarcó para Málaga. Otros solicitantes de asilo murieron al intentarlo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Informe de Patricia Simón sobre la situación de los congoleses en Melilla


Patricia Simón es subdirectora de Periodismo Humano

Panorámica del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla.
A la derecha, un campo de golf bordea el edificio (Patricia Simón)

“Ahora todos tenemos mucho miedo, no le importamos a nadie”

En silencio, cabizbajos, con la mirada perdida, esperando que pase "lo que Dios quiera, nosotros ya no podemos hacer nada. Estamos muy cansados".

Quien habla es uno de los 32 ciudadanos de la República Democrática del Congo que se quedaron en Melilla, mientras sus 52 compatriotas eran deportados el sábado 10 de marzo a su país, algunos de ellos tras pasar más de tres años en España.


Patricia S. durante su visita a Melilla

Se puede leer el artículo entero aquí: Periodismo Humano

Patricia S. durante su visita a Melilla

También se puede escuchar a Patricia Simón aquí: Comrádio

jueves, 15 de marzo de 2012

Ni el gobierno de Rajoy ni el de Kabila pueden explicar las deportaciones de 52 congoleses.

Artículo de Blasco de Avellaneda:
Descargar archivo para leer

lunes, 12 de marzo de 2012

Distancias: (Subtitulada en Ingles)

Un documental de Pilar Monsell

Distances_fr/eng from Zz on Vimeo.


El protagonista del documental es Appoliner, uno de los conngoleses de Melilla deportados y el que sufrió la peor paliza en el aeropuerto de Barajas.

Un excelente documental hoy más necesario que nunca.

Realmente Appoliner, amigo, los que te han hecho esto tendrán que rendir cuentas ante la historia y ante Dios.

“Nadie esperaba que fueran deportados a Congo, donde sus vidas están en peligro”


Ver artículo de Patricia Simón en Periodismo Humano:

http://periodismohumano.com/migracion/nadie-esperaba-que-fueran-deportados-a-congo-donde-sus-vidas-estan-en-peligro.html

Distancias: (subtitulada en Español)

Un documental de Pilar Monsell.


El protagonista del documental es Appoliner, uno de los congoleses de Melilla deportados y el que sufrió la peor paliza en el aeropuerto de Barajas. Un excelente documental hoy más necesario que nunca.

Realmente Appoliner, amigo, los que te han hecho esto tendrán que rendir cuentas ante la historia y ante Dios.

domingo, 11 de marzo de 2012

Mensaje de los congoleses que quedan en Melilla: "Corre riesgo nuestra vida".



Por Blasco de Avellaneda


España repatría a todos los congoleños que salieron de Melilla a la Península


Fueron llevados de madrugada y por la fuerza a Kinshasa donde permanecen prisioneros en la cárcel Kin Mazière hasta que el Gobierno del Congo determine si son contrarios o favorables al régimen. Los que quedan en el CETI están asustados y temen que les ocurra lo mismo


Por Blasco de Avellaneda

A las ocho de la mañana de ayer sábado sonaba el teléfono, era Giseliz Sukami, una de las congoleñas que el pasado 23 de febrero partía junto con 43 compañeros hacia la Península. Jamás había escuchado un llanto tan desesperado como el suyo, ¿qué pasa? le pregunté. Apenas podía entender nada entre tanto bramido y sollozo, sólo logré escuchar un grito claro que exclamó: “Congo, nos han traído para morir en el Congo”.

El viernes por la noche, de madrugada, los furgones policiales trasladaban a Madrid, esposados y exhaustos, a los congoleños que se encontraban en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras.

Allí se reunirían con el resto de compañeros de la misma procedencia que se encontraban recluidos en el CIE de Aluche de la capital española. Todo hacía presagiar lo peor.

Gritos rotos, llantos sin consuelo, la más frustrante de las noticias: Iban a ser repatriados a la República Democrática del Congo. Después de meses de lucha, de huelgas de hambre, de acampadas a la intemperie soportando lluvias, frío y humedad. Su mayor sueño era poder llegar a la Península y esa idea ha puesto fin a sus vidas.

El portavoz del resto del colectivo congoleño que todavía queda en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, Jean Claude Lungieki, nos hacía una sugerencia a la prensa: “Titulasteis hace dos semanas ‘final feliz para los congoleños’, cambiarlo por ‘se celebra el funeral de los congoleños’”.

Para la mayoría de los inmigrantes que intentan llegar a Europa y son repatriados, o tienen que volver sin haber conseguido su objetivo, supone un fracaso regresar, además de una enorme frustración y un shock traumático que muchos no terminan por superar nunca.

Pero para estas 54 vidas humanas supone mucho más. Es volver al país más pobre del mundo; al lugar con mayor concentración de enfermos de SIDA. Y no sólo eso, es la persecución y muy probablemente la muerte segura: “Somos opositores al régimen. Todos serán señalados, perseguidos, muchos acabarán muertos o condenados de por vida”, asegura Kasongo, otro de los congoleños que aun permanece en Melilla y que lleva aquí encerrado más de dos años.

Fuentes policiales, así como distintos organismos sociales nacionales e internacionales confirmaban ayer la noticia y aseguraban que la repatriación ha sido traumática y ha dejado escenas tan grotescas como inhumanas.

El bueno de Apollinaire, un trabajador social congolés, tan grande como su corazón, no pudo soportar ser devuelto a su país y se reveló teniendo que ser reducido por las fuerzas policiales que le abrieron la cabeza a golpes.

La historia de Apo, como le gustaba que le llamaran, es impresionante. Antes de llegar a Melilla estuvo siete años trabajando con Cáritas en Rabat. En la ciudad autónoma también ayudó a diferentes organizaciones sociales y una importante ONG le esperaba en Barcelona con los brazos abiertos para darle un puesto de trabajo. Él siempre decía: “Dios me ha hecho muy grande y fuerte para poder ayudar a mucha gente”.

Pierette Ngoma y Cynthia Esinate no pudieron con la presión que supone el retorno a centro África y perdieron el conocimiento, teniendo que necesitar asistencia médica al llegar a Kinshasa. Sólo dos mujeres de entre los 56 congoleños que han sido trasladados desde Melilla en tres fases, Elen y Olive, afortunadamente embarazadas, permanecen en Madrid.

Los enfermos, mayores, jóvenes, hombres y mujeres, todos han sido deportados. Incluso los que habían pedido asilo político han sido repatriados. Allí, en la República Democrática del Congo no han sido recibidos con los brazos abiertos. Viajaron esposados y así permanecieron después de bajar del avión en el aeropuerto de Kinshasa, capital del país.

Todos han sido internados en el Centro Penitenciario y de Reeducación de Kinshasa (CPRK), conocido como cárcel “Kin Mazière” de Gombe. Una prisión de máxima seguridad conocida por los abusos que se cometen con los internos.

Allí permanecerán hasta que los servicios secretos del país comprueben si son afines o contrarios al régimen: “Aquí no sabéis lo que es el Congo. Allí no puedes manifestarte, no puedes protestar por nada, no tienes derechos. Si hablas más de la cuenta eres hombre muerto”, relataba ayer tarde Jean Claude.

Los que permanecen en Melilla se han quedado conmocionados. No saben qué hacer. Están pendientes de los móviles por si reciben más noticias de sus hermanos encarcelados en Kinshasa. No quieren correr la misma suerte, quieren escapar, revelarse, poder soñar con una vida mejor; pero el miedo y la incertidumbre les acogota, les impide reaccionar. Han perdido la esperanza en la mayoría de los casos.

Son conscientes de que si salen hacia la Península esta semana o alguna próxima, lo harán esposados y con una orden de expulsión. Nunca pensaron que pedir ser trasladados les iba a salir tan caro y se sienten engañados por ello.

No culpan a nadie por nacer donde nacieron o por haber tenido que jugarse la vida por llegar hasta Melilla: “Dios ha querido que vivamos así”; pero tenían el anhelo de poder cambiar su suerte, de que el futuro tuviera llegara más allá del próximo atardecer, de poder darle a sus hijos todo eso que ellos nunca conocieron: “Ahora muchos preferimos morir porque volver es estar muertos”.

El Gobierno Español pone en riesgo la vida de los congoleses retenidos en Melilla

12 deportados sufrían enfermedades graves

Durante tres semanas 52 congoleses retenidos en el CETI de Melilla han sido trasladados a CIES de la península.

Durante un mes y medio esta fue la reivindicación que dicho colectivo manifestaba concentrado frente a la Delegación del Gobierno.

Reiteradamente tanto la Delegación del Gobierno, la Dirección General de la Policía así como la embajada de España en la R.D. Del Congo han declarado que no existía un convenio de repatriación con la R.D. Del Congo y que era imposible su expulsión. Además la situación política, económica etc. de la R.D. Del Congo parecía hacer inviable la deportación al país de este colectivo.

El viernes por la noche los congoleses fueron concentrados desde distintos CIES en el CIE de Madrid. Pocas horas después fueron trasladados a Barajas donde un grupo de cinco congoleses recibieron una paliza por negarse a subir al avión terminando completamente ensangrentados según los testimonios que nos llegan.

Por la mañana el avión aterrizaba en Kinshasa y los 52 deportados, fueron inmediatamente trasladados a la temible prisión de Kim Mazier de la Gombe, junto al palacio presidencial de Kabila, quedando a disposición de la temible policía política del dictador.

Entre los deportados había 12 personas con enfermedades graves y con un tratamiento médico imprescindible que también han sido encarcelados. Dos mujeres han sufrido ataques cardíacos y se debaten a estas horas entra la vida o la muerte en la prisión de Kinshasa.

Los deportados llevaban en la mayoría de los casos 3 años detenidos en Melilla y en la ciudad quedan 32 congoleses. La desolación era absoluta esta tarde en el colectivo.

La deportación de Congoleses es el acto más grave que se ha producido en Melilla desde los asesinatos en las vallas del año 2005. España vuelve a tener una responsabilidad directa en las muertes, torturas y malos tratos que se produzcan en este colectivo.

España y la UE deben de tener una sola vara de medir a la hora de defender los DDHH y combatir a los dictadores de África. Kabila no es distinto a Gadafi por muchos intereses económicos que se compartan con el dictador Kabila.

domingo, 4 de marzo de 2012

miércoles, 22 de febrero de 2012

La censura previa está prohibida por la Constitución: La Policía lo debería de saber.

Blasco de Avellaneda

En la mañana de ayer, en torno a las 10 horas, el presidente de la Asociación Pro Derechos de la Infancia (PRODEIN), José Palazón Osma, se encontraba cerca de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Melilla, como casi todos los lunes, acompañando a los grupos de inmigrantes que esperan para ser llevados a la Península o que son requeridos por la propia Policía para proceder a su identificación y posterior traslado a Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) al otro lado del charco.Además, el motivo de ayer era de alegría y regocijo, ya que estaban siendo citados los congoleños que han pasado una docena de días a la intemperie y que finalmente han conseguido su sueño de poder buscarse la vida en el continente europeo.Cuando Palazón se encontraba, como siempre, cámara en mano intentando retratar todos los momentos de importancia social e informativa para trasladarlos luego a su blog, un agente se acercó y sin mediar palabra le requirió que borrase las imágenes que había tomado con su cámara.Al parecer, el policía pensó que Palazón podía estar fotografiándole a él mientras hacía su trabajo a las puertas de la Jefatura. Ante la negativa del activista social a borrar las fotos el agente le quitó la cámara fotográfica, una canon 20D semiprofesional, por lo que José no tuvo otra salida que acompañar al agente e interponer una denuncia en la propia Jefatura por lo sucedido.“En ningún momento pretendí hacer fotos de ningún agente ni de las instalaciones policiales, es más, me encontraba cerca del Centro de Salud y apunté en todo momento a los congoleses”, asegura Palazón.En la denuncia consta que “las fotografías realizadas tienen un claro sentido social”, evitando incluso el identificar ningún edificio institucional, “de tal forma que si apareciese algún funcionario se debería a una acción no intencionada”.El presidente de Prodein cree que este hecho atenta contra dos derechos constitucionales como son el de expresión y el de información. Asimismo, asevera que todas las imágenes “se realizaron en la vía pública y a la vista de muchos viandantes”.De momento la cámara queda en el depósito policial, a la espera de que un juez valore las imágenes y los hechos.Palazón, que lleva más de veinte años trabajando por ayudar a los más necesitados, no sale de su asombro: “Esto no me había pasado nunca, ni en Marruecos”; pero está convencido de que todo quedará en nada, aunque “de momento me han quitado mi herramienta de trabajo”.

Jurisprudencia:

Las personas públicas, que ostentan un cargo público, tales como políticos, funcionarios, cargos electos, jueces, policías, pueden ser fotografiadas con libertad, pues son las que más restringido tienen su derecho a la intimidad y a la propia imagen, en beneficio del derecho a la información: Lo explica el Constitucional en su sentencia 101/2003: “Las personas que ostentan un cargo de autoridad pública, o las que poseen un relieve político, ciertamente se hallan sometidas a la crítica en un Estado democrático, y si bien no quedan privadas de ser titulares del derecho al honor, éste se debilita proporcionalmente como límite externo de las libertades de expresión e información, en cuanto sus titulares son personas públicas, ejercen funciones públicas o resultan implicadas en asuntos de relevancia pública, obligadas por ello a soportar un cierto riesgo de que sus derechos subjetivos de la personalidad resulten afectados por opiniones o informaciones de interés general”.
En el caso de un policía trabajando en la calle, prima el derecho a la información sobre el derecho a la imagen del agente, pues se trata de un funcionario público en el ejercicio de sus funciones.
Además, sólo un juez puede retener material fotográfico, una publicación o información, cuando considere que existe la vulneración de otro derecho fundamental, o se pone en riesgo la seguridad el Estado o la integridad de sus instituciones.
Ningún funcionario puede retener un material informativo. Ningún policía puede retener la cámara o la tarjeta. Esto sólo lo puede hacer un juez. La censura previa está prohibida por la Constitución y castigada en el código penal con penas de inhabilitación absoluta de seis a diez años, según el artículo 538 del Código Penal.


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Complemento a la noticia y foto de José Palazón Osma?

En la Plaza de España de Melilla se concentraron
la semana pasada congoleses y un Saharaui

martes, 21 de febrero de 2012

Entre 40 y 50 congoleños saldrán para CIES de la península el jueves

Esta mañana los congoleses han acudido a la puerta de comisaría de Melilla, como todos los lunes, para ser detenidos voluntariamente y poder ingresar en un CIE de España con una orden de expulsión debajo del brazo.

Esta noticia, que puede resultar chocante, nos muestra con toda claridad cual es la situación que viven los inmigrantes en Melilla.

Casi medio centenar de Congoleños han visto cumplidos sus sueños y han sido seleccionados para marchar esta semana. La otra mitad han sido convocados para la semana próxima.

Junto a Comisaría, en la vía pública, se produjeron momentos de euforia y alegría que intentamos reflejar en este blog con alguna foto. También nos hicimos fotos de grupo, fotos de los que se van, de los que se quedan...

Como siempre alguien tiene que joderlo todo, un 'policía' se dirigió hacia nosotros y nos pidió que borráramos las fotos y como no lo hicimos terminó quitándonos la cámara.

Pensaba el "policía" que le habíamos hecho una foto.... No se daba cuenta de que en esa fiesta no pintaba nada un policía, ni tampoco en las fotos.

Aquí la foto de hoy:



domingo, 19 de febrero de 2012

RD Congo ¡No guerra!


miércoles, 15 de febrero de 2012

Melilla-Mujeres invisibles II

MELILLA – MUJERES INVISIBLES (II)

El espectáculo diario de las `mujeres mula´, porteadoras en la valla que separa Melilla de Marruecos por unos pocos euros, muchas embarazadas o ancianas, ofrece una imagen deplorable de la Frontera Sur de Europa más parecida a la Edad Media que a la del siglo XXI. En esta segunda entrega sobre las mujeres invisibles de la Ciudad Autónoma repasamos su vida, la dificultad que tienen las musulmanas para acceder a las ayudas siendo casi la mitad de la población y la esperanza que tienen puesta en la Viceconsejera de la Mujer, la también musulmana Fadela Mohatar, que accedió al cargo en las últimas elecciones autonómicas con la promesa de mejorar su situación.

Anciana porteadora en la fontera del `Barrio Chino´.

FOTO © Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Por Juan Carlos de la Cal, miembro de GEA PHOTOWORDS

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En la cima del monte de María Cristina, uno de los barrios tradicionalmente musulmanes de Melilla, se levanta la casa que las religiosas de María tienen allí para atender a los más desfavorecidos. Funciona como una misión en África, en medio de 1.500 familias musulmanas. Cuatro hermanas se reparten el trabajo de atender una demanda que les supera con creces. “Todos los días llega una docena de madres pidiendo apenas leche y galletas para sus hijos. Nosotras no les preguntamos si tienen papeles. Por eso vienen. Porque en otros dispositivos es lo primero que les piden para atenderlas. Y eso las discrimina”, asegura con energía la hermana Mercedes Moraleda.

La crisis amenaza con colapsar su humilde ayuda. De un tiempo a esta parte están volviendo muchos melillenses musulmanes que vivían trabajando en la Península y que se han quedado en paro. Viendo tanta necesidad que atender, las religiosas se dieron cuenta de que ayudarlas a resolver sus problemas con la documentación es casi más prioritario que la propia comida. Así, todas las tardes, más de 200 mujeres acuden a las clases de las “monjas del monte” como las llaman en el barrio, para prepararse la “prueba de españolidad”, un examen impuesto por el Gobierno a los inmigrantes antes de concederles cualquier tipo de papeles, y donde les preguntan cuestiones muy básicas sobre la actualidad española.

“Todas tienen claro que sin documentación hay menos ayudas. Y la mayoría son analfabetas que no saben nada del mundo porque las han criado así. Apenas ven la televisión y menos aún las noticias. Por eso muchas no saben ni quién es el presidente del Gobierno. Incluso se hacen líos con el euro, en cuanto al cambio y demás”, asegura la hermana Mercedes. Otro de los servicios que ofrecen las monjas es formar a las mujeres para poder trabajar en el servicio doméstico. “Nuestra orden nació hace muchas décadas con esa misión de enseñar a las chicas que llegaban del campo a servir en la ciudad en la posguerra para que se sintieran más seguras. Antes lo hacíamos con las campesinas españolas y ahora con las marroquíes. Porque la explotación es grande. Muchas trabajan como internas por 100 o 150 euros al mes. Y como no tienen papeles, ni seguridad social, tienen que tragar con todo tipo de explotación”.

Las calles del barrio están llenas de niños a cualquier hora del día. Es evidente que muchos no están escolarizados. Y los que lo están acuden a la Residencia de Estudiantes Marroquíes, un centro no homologado en España. El Monte de María Cristina no es precisamente un paraíso para vivir. Además de la cárcel, integrada en el paisaje urbano como un edificio más, rodeada de viviendas convencionales, el barrio alberga la única incineradora de la ciudad, un enorme repetidor parabólico y un helipuerto. “Mis hijas tienen unas alergias en la piel que no se van con nada. Hay muchos niños con asma y problemas bronquiales. Todo por culpa de esa incineradora. Dos veces por año para un mes para cambiar los filtros y aquí no hay quién viva, ni respire, ni nada. La basura se queda acumulada durante ese tiempo. Imagina el olor. Y cuando vienen los helicópteros, esto parece Afganistán. Muchas casas están rajadas por las vibraciones”, nos comenta Abdelkader El Funti, presidente de la Asociación de Vecinos Azahar, una de las más antiguas del barrio.

`MUJERES MULA´

Sin embargo, la escena más demoledora para la autoestima femenina en España la podemos ver todas las mañanas en cualquiera de los pasos fronterizos de la frontera con Marruecos. Cada día, miles de mujeres la atraviesan para ejercer de porteadoras en un tipo de contrabando que las autoridades españolas denominan eufemísticamente: “comercio atípico” y que, después del hachís, es el principal motor económico de la región del Rif desde hace más de cinco décadas. Más de 700 millones de euros anuales se mueven en Marruecos procedentes de este comercio.

A las 6 de la mañana las “mujeres mula”, como se las conoce en el argot fronterizo, se agolpan en el lado marroquí para iniciar la “carrera” de todos los días. Su edad oscila entre los 15 y los 75 años, embarazadas y ancianas, da igual, y su “capacidad de carga” llega hasta fardos de 80 kilos. Ordenadas sin muchas contemplaciones y a porrazos por los policías marroquíes, bajan corriendo los 200 metros de cuesta del lado español hasta lo que se conoce en Melilla como “Barrio Chino”: una enorme explanada junto a las naves industriales donde esperan decenas de furgonetas blancas cargadas de ropa usada, zapatos, pañales, mantas o cualquier cosa de ser susceptible de vender en Marruecos. La mercancía ha sido comprada por los intermediarios en los almacenes de la ciudad y llevados allí para despacharlos en un “desorden bien ordenado”.

Los fardos están preparados, numerados y con nombre y apellidos. Un hombre subido en la furgoneta va cargándolos sobre la espalda de las mujeres que, doblando el espinazo de una forma insólita, suben todo lo rápido que pueden la cuesta para atravesar de nuevo la frontera. Los guardias civiles españoles tratan de impedir las aglomeraciones. “Si no estuviésemos aquí se matarían”, confiesa uno de ellos. Los bultos son entregados al otro lado, en otras explanada y a otros intermediarios que completan el círculo pagándolas entre tres y cuatro euros por fardo. En el mejor de los casos ninguna de las porteadoras recibirá más de 20 euros por jornada. Además, tendrán que pagar medio euro a cada agente que le pide la documentación. Si no lo hacen, las mandan al final de la cola. Y así una y otra vez. Por eso, el puesto de guardia fronterizo en Marruecos está tan cotizado.

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`Mujeres mula´ cruzando la frontera hacia Marruecos.

FOTO © Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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En noviembre de 2008 la muerte de una mujer, Safia Azizi, a consecuencia de una hemorragia pulmonar por aplastamiento de tórax al ser arrollada por otras porteadoras, sacó a la luz esta situación y se hicieron algunas actuaciones. Hoy las condiciones de seguridad han mejorado un poco en el lado español –han puesto un sombreado militar con humidificadores para que no se cuezan al sol- aunque la imagen de estas mujeres embarazadas, ancianas, algunas también minusválidas, dobladas bajo el peso de su carga sigue helando el corazón. Unas imágenes más propias de la Edad Media que de la Europa del siglo XXI.

FADELA MOHATAR, Viceconsejera de la Mujer en Melilla

Para hacer frente a esta situación, el gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla ha colocado al frente de la Viceconsejería de la Mujer a Fadela Mohatar, una periodista española de origen bereber que ya puede presumir de ser la mujer musulmana que más lejos ha llegado en un cargo público en nuestro país.

Fadela, locuaz, alegre y con mucha energía, está recién estrenada en el cargo tras las elecciones autonómicas de la pasada primavera. Reconoce que la situación de las melillenses es muy delicada. “Las mujeres aquí están condenadas a una falta brutal de oportunidades a todos los niveles. Y eso es algo que tenemos que corregir”, asegura desde su sencillo despacho de la Consejería de Educación, a la que está adscrita su departamento. Fadela, que ha trabajado 17 años como periodista en diferentes medios locales, conoce de primera mano todos estos problemas que ha sufrido incluso en carne propia.

Hasta que cumplió los 18 años y juró la Constitución, la Viceconsejera fue también una “mujer invisible” a efectos legales. “De pequeña, como no tenía documentación, tenía que pedir permiso hasta para viajar a la Península de viaje de estudios. El día que me prohibieron hacer uno lloré de impotencia ante una situación totalmente injusta. Entonces me lancé a la callé y participé en las manifestaciones que se organizaron para protestar contra la primera Ley de Extranjería que pretendía convertirnos a los musulmanes de Melilla en apartidas en nuestra propia tierra, sin derecho a tener propiedades ni entrar en los dispositivos de ayuda a los que tenían acceso el resto de la población”, asegura Fadela.

La periodista, sin embargo, habla hoy con esa frescura e ilusión de la política recién llegada al cargo con las ganas intactas de encontrar soluciones para estos problemas. “El problema de las melillenses está ligado a otros factores generales de difícil arreglo. Por un lado, el fuerte impacto de la economía sumergida en nuestra ciudad fomenta la explotación de muchas mujeres en el servicio doméstico. Por otro, la falta de viviendas sociales –tenemos a más de 1.000 familias en lista de espera- cuya construcción ha sido bloqueada sistemáticamente por el Gobierno central socialista, nos deja con las manos atadas para resolver asuntos como el de Khadija que, por cierto, ha sido instrumentalizado políticamente por algunos sectores de la ciudad. Es fácil arremeter contra los servicios sociales. Pero, ¿qué se puede hacer si no hay medios?”, asegura Fadela.

La Viceconsejera defiende el papel de los servicios sociales de Melilla a pesar de todas las críticas recibidas: “tratamos de evitar que nuestras ayudas sirvan de “efecto llamada” a las decenas de miles de mujeres marroquíes que viven al otro lado de la frontera. Por eso insistimos tanto en la documentación. Se está trabajando para que todas las receptoras demuestren por lo menos un cierto arraigo en la ciudad. Y, aún así, atendemos más de lo que podemos. De hecho, tenemos el hospital con mayor índice de natalidad de España porque la mayoría de los partos corresponden a mujeres marroquíes que cruzan la frontera para dar a luz aquí. Hace falta un gran pacto entre todas las instituciones, y mucho dinero, para conseguir invertir la situación…

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ESTE REPORTAJE SE PUBLICÓ EL PASADO SÁBADO EN LA REVISTA `YO DONA´DEL DIARIO EL MUNDO.